sábado, 24 de mayo de 2008

24 de mayo de 1808 - 24 de mayo de 2008





Han pasado doscientos años, es 24 de mayo de 2008 y un grupo de zaragozanos han decidido conmemorar la insurrección que se produjo en la misma fecha del año 1808. Ataviados con uniformes y trajes de época se concentran nerviosos en la Plaza de España para esperar noticias de Madrid. Las nuevas que llegan no gustan a los aragoneses, y éstos deciden esperar armados a los franceses que marchan hacia la ciudad
. Por ello se dirigen a la Capitanía General (Palacio de los Condes de Morata), para pedirle armas a su responsable, el capitán general Guillelmi, hombre culto e ilustrado, quien en principio dando muestras de sensatez e inteligencia se niega, pero que terminará cediendo para evitar males mayores.
Una vez Guillelmi se "presta" a acompañarles para el reparto de armas, la comparsa se dirige por la calle Boggiero hacia el Palacio de la Aljafería. Por el camino los insurrectos vociferan "¡Zaragoza no se rinde! , "¡Muerte a los franceses!", "¡Viva la Virgen del Pilar!"... y cosas parecidas, mientras el tío Jorge, de vez en cuando, detiene a la comitiva para cantar patrióticas jotas. Ya en el castillo-palacio se produce el ansiado botín, Guillelmi es encarcelado y se lanzan unas salvas al cielo como colofón de la celebración.


Opiniones hay para todos los gustos. Los más nacionalistas presentan los acontecimientos como el levantamiento del pueblo para defender a la patria del invasor francés. Otros son los que piensan que, como ocurre en la mayoría de las guerras, los oligarcas de siempre manipularon al pueblo para que defendiera sus intereses. Un pueblo valiente, pero también analfabeto y supersticioso, que se equivocó de enemigo y dio su vida para ayudar a sus verdaderos opresores a volver a poner las cosas en su sitio, es decir, regresar a una sociedad oscura y medieval donde poder seguir manteniendo sus privilegios feudales. En cualquier caso, lo que ocurrió después en esta tierra es bien conocido por todos, se derramó mucha sangre, desaparecieron edificios históricos y obras de arte de la ciudad, los franceses terminaron tomando Zaragoza... los borbones regresaron para quedarse y al final todo volvió a ser tan bueno para unos como malo para otros. Y ahora, doscientos años después, salvo lo divertida que pueda resultar cualquier fiesta de disfraces; yo, sinceramente, todavía no sé muy bien qué celebramos.



Enlaces: Contrasitios (4).El General Guillelmi, Contrasitios .
El diálogo que se establece en el primer enlace entre Tausiet y Alberto es tan interesante como el propio texto de la entrada.

2 comentarios: